¿Me puedo jubilar antes con un 33% de minusvalía en España?

Me puedo jubilar antes con un 33 por ciento de minusvalía

La jubilación anticipada para personas con un 33% de minusvalía es posible en España, pero en las mismas condiciones que el resto de trabajadores sin discapacidad. Se requiere estar dado de alta en la Seguridad Social con el tiempo de trabajo necesario y haber estado afectado por patologías generadoras de discapacidad durante al menos cinco años.

La edad mínima de jubilación para personas con discapacidad es de 56 años, siempre que sea en un grado igual o superior al 45%, pudiendo ser a los 52 años si hablamos de un mínimo del 65%. En cuanto al tiempo trabajado, se tienen en cuenta las ausencias con excepción de las motivadas por enfermedad, maternidad/paternidad, adopción, acogimiento, riesgo durante el embarazo o lactancia natural, y las ausencias con derecho a retribución. Los trabajadores con discapacidad pueden elegir entre los decretos 1851/2009 y 1539/2003.

La discapacidad debe estar acreditada mediante informe médico y certificación correspondiente. El porcentaje de discapacidad debe ser igual o superior al 45% durante al menos cinco años, y una de las patologías debe estar relacionada con el anexo del Real Decreto 1851/2009, con un porcentaje de discapacidad igual o superior al 33%.

Qué encontrarás aquí

Requisitos para acceder a la jubilación anticipada por discapacidad

Alta en la Seguridad Social y tiempo trabajado necesario

Para acceder a la jubilación anticipada por discapacidad, es necesario estar dado de alta en la Seguridad Social en la fecha correspondiente y haber trabajado el tiempo necesario para acceder a la pensión de jubilación.

Patologías generadoras de discapacidad y grado de discapacidad mínimo

Además, se requerirá haber estado afectado por alguna de las patologías que generan discapacidad durante al menos cinco años, con un grado de discapacidad igual o superior al 45%. La lista de estas patologías se encuentra detallada en el anexo del Real Decreto 1851/2009.

Edad mínima de jubilación para personas con discapacidad

La edad mínima de jubilación para las personas con un grado de discapacidad igual o superior al 45% es de 56 años. Esto significa que, si se cumplen los requisitos mencionados anteriormente, los trabajadores podrán acceder a la jubilación anticipada a partir de esta edad, en lugar de tener que esperar a la edad ordinaria de jubilación establecida para el resto de los trabajadores.

Reducción de la edad de jubilación y cotización del tiempo efectivamente trabajado

La posibilidad de jubilarse de forma anticipada para trabajadores con discapacidad está condicionada a una reducción en la edad ordinaria de jubilación. En el caso de las personas con un grado de discapacidad igual o superior al 45%, la edad mínima de jubilación es de 56 años. Sin embargo, es importante tener en cuenta el tiempo efectivamente trabajado para determinar el porcentaje aplicable a la base reguladora y calcular el importe de la pensión de jubilación.

Ausencias permitidas y su impacto en el cómputo del tiempo trabajado

En el cómputo del tiempo efectivamente trabajado se realizan descuentos por ausencias, a excepción de aquellas motivadas por baja médica, maternidad/paternidad, adopción, acogimiento, riesgo durante el embarazo o lactancia natural, y ausencias con derecho a retribución. Estas ausencias no serán descontadas y contarán como tiempo cotizado para determinar el porcentaje aplicable a la base reguladora y calcular el importe de la pensión de jubilación.

Consideración del período de reducción de edad como cotizado para calcular la pensión

El período de tiempo en el que se reduce la edad de jubilación para personas con discapacidad se considera como cotizado. Esto significa que se tiene en cuenta a la hora de calcular el porcentaje aplicable a la base reguladora de la pensión. Dicho período de tiempo reducido se suma al tiempo efectivamente trabajado, lo que influye en el importe final de la pensión de jubilación.

Elección entre el Real Decreto 1851/2009 y el Real Decreto 1539/2003

Cuando se trata de la jubilación anticipada por discapacidad, aquellos trabajadores que cumplen los requisitos pueden elegir entre dos decretos: el Real Decreto 1851/2009 y el Real Decreto 1539/2003. Esta elección es importante, ya que cada decreto tiene sus propias ventajas y desventajas según las circunstancias del trabajador.

Ventajas y desventajas de cada decreto según las circunstancias del trabajador

3.1. Real Decreto 1851/2009

  • Una de las principales ventajas de este decreto es que permite la reducción de la edad de jubilación para personas con discapacidad igual o superior al 45%.
  • El período de tiempo en el que se reduce la edad de jubilación se considera como cotizado, lo que tendrá un impacto positivo en el cálculo del importe de la pensión de jubilación.
  • El Real Decreto 1851/2009 establece una amplia lista de patologías que generan discapacidad y que pueden dar lugar a la jubilación anticipada.

Por otro lado, es importante tener en cuenta algunas posibles desventajas:

  • El grado de discapacidad requerido es igual o superior al 45%, lo que puede ser un criterio más restrictivo para algunos trabajadores.
  • No todas las patologías que generan discapacidad están contempladas en el anexo del Real Decreto 1851/2009, lo que puede limitar la elegibilidad de algunos trabajadores.

3.2. Real Decreto 1539/2003

  • Una de las ventajas de este decreto es que no establece un grado mínimo de discapacidad, lo que amplía las posibilidades de acceder a la jubilación anticipada para personas con discapacidades menos severas.
  • El Real Decreto 1539/2003 también contempla la opción de considerar el período de tiempo reducido como cotizado para el cálculo de la pensión de jubilación.
  • Este decreto no se limita a una lista específica de patologías, lo que puede ser beneficioso para trabajadores con discapacidades menos comunes.

Sin embargo, también existen algunas desventajas a tener en cuenta:

  • La falta de un grado mínimo de discapacidad puede generar requisitos adicionales para demostrar la discapacidad.
  • El cálculo de la pensión de jubilación puede ser más complejo debido a la falta de una lista específica de patologías.

Acreditación de la discapacidad y certificaciones necesarias

Informe médico y certificación del Instituto de Mayores y Servicios Sociales o entidad correspondiente

Para poder acceder a la jubilación anticipada por discapacidad, es necesario contar con un informe médico que certifique la existencia de la discapacidad. Este informe debe indicar la fecha de inicio o manifestación de la patología que genera la discapacidad. Además, se requiere una certificación emitida por el Instituto de Mayores y Servicios Sociales o por el órgano correspondiente de la comunidad autónoma, que verifique el grado de discapacidad igual o superior al 45%.

El informe médico debe estar redactado por un profesional médico especializado en la patología o discapacidad en cuestión. Debe ser detallado y contener información precisa sobre el diagnóstico, los tratamientos realizados y el impacto de la discapacidad en la vida diaria del trabajador.

La certificación del Instituto de Mayores y Servicios Sociales o del órgano correspondiente debe corroborar el grado de discapacidad igual o superior al 45% durante al menos cinco años. Esta certificación es emitida tras un proceso de evaluación en el que se valoran diferentes aspectos de la salud y capacidades del individuo.

Porcentaje mínimo de discapacidad y relación con las patologías establecidas en el anexo del Real Decreto 1851/2009

Es importante destacar que, además del requisito del grado de discapacidad igual o superior al 45%, al menos una de las dolencias reflejadas en el certificado de discapacidad debe ser una de las patologías establecidas en el anexo del Real Decreto 1851/2009, con un porcentaje de discapacidad igual o superior al 33% del total.

En el anexo del Real Decreto 1851/2009 se encuentran detalladas las patologías que pueden dar lugar a la reducción de la edad de jubilación. Por ejemplo, se incluyen enfermedades neurodegenerativas, trastornos mentales graves, enfermedades cardiovasculares severas, entre otras. Es fundamental que se cumpla esta condición para poder optar a la jubilación anticipada.

La acreditación del porcentaje de discapacidad y su relación con las patologías establecidas debe ser verificada a través del informe médico y la certificación correspondiente, los cuales deben ser presentados ante la Seguridad Social como parte del proceso de solicitud de la jubilación anticipada.

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